viernes 10 de julio de 2009

Mapa de nuestro circuito de El Retiro




Cuelgo el mapa del circuito que hacemos casi todos los días en El Reti. Cortesía del blog de Vicente.

Medido y remedido. 5 kilómetros.

Hoy curiosamente no he seguido exactamente ese recorrido cuando he calentado 25' por la mañana. Iba sólo y salía desde el coche a las 7. Luego 6*1' en cuestas en Moyabo. A buen ritmo porque me he contagiado de un crack que las hacía a tope a la vez que yo. Al subir andaba fuerte 30" y luego bajaba de nuevo fuerte para dar la vuelta y sin para iniciar las subidas de nuevo. Buenas sensaciones. Mañana descanso amigos :) y el domingo más madera pero en la playita con Carca

jueves 9 de julio de 2009

Caña a las piernas




Comenzamos el ciclo de entrenamiento para Florencia. Noviembre queda lejos y hay que empezar por reforzar los músculos que ya habrá tiempo de ponerlos a prueba con kilómetros y velocidad.

Llevamos un par de semanas con cuestas, pesas, gomas y acondicionamiento físico. Pocos kilómetros. Sobre 50 a la semana. Muy pocos.

Dos días de cuestas. El martes cuestas cortas. 2*9 con inclinación máxima (a partir de la 4ª alternando una de skipping con otra de carrera). Entre cada 9, 300 metros de recta a ritmo cañero de transferencia. Los viernes las cuestas largas, por tiempo. Este 6*1', la semana pasada 5*2'.

Dos días de gomas más otro adicional de pesas. Ya llevaba tiempo sin pisar un gimnasio y me dí de baja en el mío así que toca pagar el pase de día en La Chopera, en El Reti, siempre tras un rodaje de 1 hora. En el fondo se agradece el aire acondicionado del gimnasio con el calorazo de julio.

Lo peor...las malas sensaciones. Las piernas pesan, voy lento e incluso con molestias. Además, no me quito kilos a pesar de estar cuidándome antes de que lleguen las vacaciones de agosto. Había ganado 5 kilitos tras Londres y ahora no hay quien los quite. Ya caerán cuando deje las pesas y comience la caña con las series en septiembre.

Mejor piernas fuertes, unos cimientos sólidos, para aguantar más tarde las series. Si empezamos a rodar fuerte y largo ahora en septiembre vendrán los problemas musculares. La maratón destroza la musculatura. La carrera contínua a ritmos rápidos controlados va pasando factura a los músculos si no los hemos reforzado previamente. Ahora toca reconstruir, hacer más amplia la base de la pirámide, para llegar a tope a Septiembre.

Pero eso sí, a los corredores nos encanta rodar y echo de menos los kilómetros e incluso las series...

martes 7 de julio de 2009

Unas nuevas zapas




Llevaamos siglos sin pasarnos por aquí. Voy a empezar a escribir a ver si consigo que nos animemos.

Ayer Luis Hita (¡qué majete!) me dió a probar unas nuevas zapas. Así, por la cara. Las Nike Lunarglid. Las de la foto de arriba. Tienen pinta chula y parece que una tecnología nueva que es algo asi como mezclar un imposible: ligeras pero con mucha amortiguación. Parece ser que se adaptan a la pisada del corredor y que de alguna manera recogen la fuerza de la pisada para hacer más facil la zancada... no sé yo muy bien ni como ni por qué.

Hoy me toca probarlas y ya os contaré qué tal cuando lleve algunos días. Voy a empezar a alternar estas con mis Structure Trix de siempre. Las que tenía están algo pasadas de kilómetros así que me vendrá bien algo nuevo.

Siempre he oído decir que es bueno variar 2 zapatillas mientras se prepara un maratón y que incluso es bueno que sean de dos marcas distintas. Estas son las dos Nike pero modelos suficientemente diferentes. A ver qué tal me va.

Y eso cuando estoy empezando a tener ligeras molestias en el talón... ya lo tuve en la preparación de Londres pero se me fue. Hoy iré al fisio. Hace ya dos meses que no voy por allí así que a ver qué me dice mi amigo Miguel Ángel.

sábado 2 de mayo de 2009

I am back!!!!


Todo ha ido como estaba previsto, e incluso mejor.

Me operé de la hernia el 5 d emarzo, y me prescribieron reposo absoluto durante 45 días. Pensé que tendría que volver a entrenar acumulando 4 ó cinco kilos más y un par de tallas adicionales de bandullo. También me dijeron que la recuperación sería dolorosa, que cuando volviese a correr tendría que parar por dolor.

Pues, señores y señoras, ni una cosa ni la otra. Prescindiendo simplemente de trigo, clara de huevo, leche y cacao (como la nocilla), y absteniéndome del alcohol, no solo no he ganado un gramo, sino que he vuelto a pesos parecidos a los de 3º de BUP, cuando era conocido por mi esbeltez :-). Y me he puesto zurdo, como Angelito, de todo lo demás. O sea, que inicio esta etapa de me conducirá a la preparación de Florencia en un estado de kilos envidiable.

En cuanto a la forma, ya he corrido tres o cuatro veces, sin sentir dolor alguno. Solo la pérdida total de forma me hacía ir ahogado a más de 6 min/km los primeros días. Pero el 1 de mayo, tal y como estaba señalado en el calendario previo a la operación, dos meses exactos después del maratón de Barcelona, y 50 días después de la operación, salí a rodar por el Retiro con mis grandes amigos del Boston (nos reunimos 20, ni más ni menos, en una desapacible mañana primaveral), y dimos una vuelta charlando. Podía haber dado la segunda, creo qeu sin problemas, pero la he dejado para la "tirada larga" de este domingo.

Y ahora a entrenar otra vez con mis amig@s, volver a la disciplina de levantarme pronto, de incluir la carrera, las abdos, los acondis y las pesas en la agenda semanal.

Gracias a tod@s por estar ahí!!!

miércoles 29 de abril de 2009

Una pequeña crónica




Llevo 2 días con los cuádriceps muy cargados acordándome de la maratón cada vez que bajo las escaleras. Sigo feliz pensando todavía en la carrera y la marca. Con la sensación de que ya he pasado una barrera y que a partir de ahora correré algo más rápido. Ya era hora.

Acabo de ver los parciales de la maratón y tengo claro que el correr de menos a más me ayudó a hacer la carrera que quería. Llegué con muchas reservas y acabé como una moto. Empecé a más de 5'/km en la primera salida para ir cogiendo ritmo y entrar en calor. Mi idea era hacer la media en 1h43' y luego acelerar y bajar de 3:25. Me quedé en 3:25:55 pero bajé de 3:30, vencí a la bestia.

Mis pasos cada 5 kilómetros son:

Km a Min/km
5 a 4:58
10 a 4:54
15 a 4:55
20 a 4:53
Media a 4:47 (un acelerón porque veía que iba lento y aún así la crucé a 1:43:48, más lento de lo esperado)
25 a 4:50 (ya cojo velocidad de crucero)
30 a 4:59 (reduzco la marcha para no quedarme solo y hacemos la goma unos kilómetros)
35 a 4:53 (acelero de nuevo)
40 a 4:50
42,195 a 4:21 meto el turbo en los 2 últimos kilómetros

Fran tenía razón. Si sales con tranquilidad al final, tras 40 kilómetros te sale la velocidad porque hemos entrenado para ello. No me lo creía. Tenía miedo al muro y no confiaba en mis fuerzas. Comparando con los pasos del año pasado en la misma carrera me doy cuenta que iba más rápido en el 2008 hasta el kilómetro 20 y por eso a partir del 25 me empezaron los problemas musculares. Acabé en 3:35. Había quemado los cartuchos antes de tiempo.

Aquí además disfruté de la carrera. Sufrí mucho menos que en otros maratones. Estuve pendiente del paso de las millas sólo al final, entre la milla 20 y la 24. Curiosamente creo que lo de las millas me ayudó... je, 4 millas parecen menos que 7 kilómetros. Y luego, cuando llegué a la 25 ya estaba pensando en la meta, pero con ganas, y aceleré. Dí toda la vuelta al parque de St. James con la impresión de estar esprintando. Sólo reduje la marcha brevemente antes de coger la curva del palacio de Buckingham porque el isquio derecho me dio un amago de tirón. Llegué a ir a 4'/km. Tras 41 kilómetros.

Ahora toca descansar, comer, ganar peso... y en dos semanas volver a entrenar. A ver si sigue la progresión. Eso espero. Cada vez más me gusta correr.

Quedé el 3469 de la carrera, el 699 entre mi grupo de edad. Está claro que no estuve precisamente apunto de hacer podio. Pero es un gustazo correr contra uno mismo, ver que por fin progresas. La maratón, siempre lo digo, es como Itaca, que cuando llegas a ella y miras atrás te das cuenta que lo importante es el camino. Disfrutar con los entrenamientos. Pero cuando por fin llegas y te sale... mola. Je. Para que negarlo

lunes 27 de abril de 2009

Dar vida al tiempo

Concentrado en algunos proyectos de largo alcance, los ojos de Dios Padre fueron atraídos por un barullo lejano que, a primera vista, le resultó de mucho colorido, pero desordenado. El lugar era Londres, no cabía duda, y el motivo una concentración que no acababa de individuar. Miles de personas parecían salir de estampida de un lugar indefinido, huyendo despavoridos hacía no sabía, todavía, dónde. “¿Será una nueva aparición de la Reina Elisabeth, la atrevida que se hace llamar Cabeza de la Iglesia Anglicana? No creo, pensó. Aunque es verdad que últimamente han atenuado su entusiasmo por el folklore y se sienten tentados por un cierto republicanismo, sin darse cuenta que los ingleses sin el “Trooping The Colour ” se quedan en paños menores”.

Al mismo tiempo, esta vez en Madrid, se reproducía algo semejante. Creyó individuar a  Alex y Manolo y algunos pocos más corriendo con entusiasmo, bajo la atenta mirada de Cami. Pero, cambió de objetivo porque la geopolítica celestial estaba más polarizada hacia el Támesis, probablemente porque Madrid lo tenía más controlado.

Concentró su vista en la serpiente humana que seguía extendiéndose por la ciudad a gran velocidad. Iban desvestidos de manera pintoresca: pantaloncitos, que no llegaban a las rodillas; camiseta sin mangas, prueba de la gravedad de la crisis económica; zapatillas y unos calcetines chuscos. Parecían desnutridos y sus caras mostraban muecas de dolor y de cansancio atroz, moviendo, al mismo tiempo, los brazos cual si se escapasen por su cuenta. “No creo que se hayan escapado de Guantánamo ni por un aviso de terremoto por  esos lugares, ni que vayan a misa a la catedral de Westminster, temiendo llegar tarde”, sentenció. De repente, mostró un gesto de asombro: “Caramba!, qué les sucede a Combarro y Ángel? Están en los puros huesos y parecen anorésicos. ¿Será a causa de las penitencias de Cuaresma?” Y recordó a algunos santos que se privaban de todo durante meses hasta ponerse amarillos. Dudó un poco, repasó sus listas y desechó como impensable la duda. “Todavía los encuentro un poco despistados  y relajados en estos temas”, se dijo. Debía tratarse de otra causa más laica que, de todas formas, había que atajar no fuera que se convirtiese en epidemia. “El cuerpo humano está bien concebido, pero, aunque hay que embridarlos no es bueno maltratarlo tanto”. “Es curioso, reflexionó concentrado, estos jóvenes sonríen socarronamente ante los ayunos de tipo religioso, pero no duermen pensando que tienen que pesarse cada día para ver si han logrado quemar tres gramos más de grasa. Por cierto, se dirigió a Magdalena, recuérdame que le haga saber discretamente a Carca que un vaso de vino no engorda”.

En ese momento, con un cierto reparo, media docena de ángeles menores, casi tartamudeando, descubrieron en qué ocupaban su tiempo libre: habían creado el Club Angélico Boston, con el fin de seguir de cerca las peripecias de un grupo humano madrileño. Tenían fichas de cada corredor, unos videos con algunas de sus hazañas, conocían sus debilidades y organizaban seminarios internos para encontrar soluciones. Enviaron incluso a la tierra a un médico disfrazado que les daba charlas optimistas sobre los beneficios de su ejercicio. “Como si necesitasen más ánimos para autoengañarse”, comentó sarcástico el arcángel san Miguel, que pasaba por allí entrenando una centuria que corría al modo galáctico. Imperturbables, los alados miembros del Boston afirmaron que esperaban fichar como próximo miembro a un tal Combarro con el fin de que les explicase detalles todavía no claros para ellos. “Nosotros les confiaremos, por nuestra cuenta, detalles de este mundo que él ni sospecha”.

En Londres, los corredores mantenían su ritmo, algunos se ayudaban entre sí.( “Es bueno este espíritu de solidaridad”) y otros miraban de reojo por si les adelantaba alguien. Todos querían superar tiempos y recordaban los más minuciosos consejos del correspondiente entrenador. Dios Padre envió al serafín “capo” de los vientos y del aire para que soplara suave pero eficazmente tras las espaldas de los dos españoles. Pesaban tan poco que los hizo volar. Nadie se dio cuenta del apoyo beatífico, porque el serafín había adoptado la cara de los pequeños de Ángel y Luis, quienes en Madrid, al mismo tiempo, rezaban silenciosamente por el éxito de sus padres.

En un momento propicio, los santos de las iglesias del Oratorio y de la catedral de Westminster saltaron de sus peanas y corrieron ágilmente a la acera para verlos pasar. San Ignacio, de madera pintada de negro y con gesto adusto, saltó también de su iglesia de Farm street y sonrió complacido. “Siempre he predicado la importancia del esfuerzo y del mérito, aunque sin olvidar que somos criaturas de Dios y que, incluso, la voluntad nos es dada, aunque no cabe duda de que sin nuestra colaboración hasta Dios permanece a la espera”. Al ver a Ángel y a Luis, recordó que el primero y su esposa trabajaban en Aguirre Estudios y que Mirian se apellidaba Amézqueta, por lo que decidió participar él también. “Haré de Maties disfrazado y correré junto a ellos para darles moral y ánimo”.

San Francisco de Asís no acababa de entender aquello. El había caminado toda su vida. Sin ayuda de ningún género, aunque en compañía. Comiendo poco e incorporando compañeros a lo largo de sus correrías. “¿Pero no dijo una vez Julio César que lo importante era participar?”. Dios se rió a carcajadas. Su santo preferido había llegado a la perfección: vivía en la pura contemplación y no existía para él ni tiempo ni individualidades. “Fue dos siglos más tarde y lo dijo un gabacho que no contento con ser varón era también barón”, le contestó solemnemente Pablo, que de peregrinaciones conocía un huevo (esto es una licencia). “De todas maneras, añadió el de Asís, parecen disfrutar por lo que son capaces de conseguir de un cuerpo al límite, bastante artificialmente, como si se tratara de un fórmula 1 en un taller, en lugar de disfrutar corriendo sin más pretensiones con sus compañeros”. “Yo no me fijaría tanto en ese aspecto, comentó con un guiño el de Loyola, sino en si después de Londres se dedican con el mismo entusiasmo a engrasar su espíritu. Cuerpo y espíritu los creó el Señor y habrá que mimar a ambos”. Francisco lo miró y pensó, muy en su interior, que él nunca hubiera sido jesuita.

Mientras tanto, Ángel y Combarro han corrido y han llegado gloriosos.  Han cubierto expectativas y tiempos, aunque todo depende de los proyectos que cada uno se proponga. De todas maneras, tal como dice el sabio de Asís, ¿a qué más pueden aspirar si ellos se han esforzado, han aprendido y, sobre todo, han disfrutado y con ellos todos los que los quieren? Porque, en realidad, con ellos han corrido muchos, no solo en Londres sino, también, en Madrid. De su familia y amigos lo sabíamos, pero de sus sufridos compañeros celestiales lo hemos sabido solo por algunas indiscreciones. Está claro que,  tras la Pascua, apenas quedan fronteras entre uno y otro mundo.

 

Por fin Londres




Esta foto con una mezcla de caras felices y emocionadas resume bien la epopeya de Londres este domingo. Rosita se marcó su primera maratón en 3:46 (la seguna española en Londres) y entró encima acompañada de su chico Fran (que empezó a correr por apoyarla y terminó con ella sin casi sufrir ni quererlo...¡qué fiera!)

Yo por fin me saqué la espinita y a pesar del calor me marqué un 3h25, a un ritmo medio de 4:52'/km, corriendo de menos a más.